El agua que no baja o que tarda una eternidad en desaparecer del lavabo es uno de esos problemas domésticos que empiezan siendo una pequeña molestia y acaban convirtiéndose en algo bastante incómodo. La buena noticia es que en la mayoría de los casos el atasco es sencillo y puedes resolverlo tú mismo. Aquí te explicamos cómo hacerlo, paso a paso.
¿Por qué se atasca el lavabo?
Antes de ponerte a desatascarlo, conviene entender qué lo ha provocado. En el caso del lavabo del baño, la causa más habitual es la acumulación de pelo y restos de jabón en el sifón o en la primera parte de la tubería. Con el tiempo, esos restos forman un tapón que impide o dificulta el paso del agua.
En lavabos de cocina, la causa suele ser la grasa y los restos de alimentos, aunque estos son menos frecuentes que en el fregadero. En cualquier caso, cuanto antes actúes, más fácil será solucionarlo: un atasco reciente cede mucho más fácilmente que uno que lleva semanas formándose.
Método 1: limpieza manual del sifón
Es el más efectivo cuando el atasco está justo debajo del lavabo. El sifón es ese tubo en forma de U o P que hay debajo del desagüe. Así lo haces:
1. Pon un cubo o un trapo debajo del sifón para recoger el agua que caerá.
2. Desenrosca el tapón inferior del sifón si es del tipo con tapón de limpieza, o desenrosca las tuercas que sujetan el sifón a la tubería si es desmontable.
3. Saca el sifón con cuidado y vacía su contenido en el cubo. Normalmente encontrarás ahí el tapón de pelos e inmundicia que causaba el atasco.
4. Limpia bien el interior del sifón con un cepillo o un trapo, vuelve a colocarlo y abre el grifo para comprobar que el agua fluye correctamente.
Este método no requiere ninguna herramienta especial ni productos químicos, y en muchos casos es suficiente para resolver el problema de raíz.
Método 2: desatascador de ventosa
Si no te apetece desmontar el sifón, prueba con la ventosa clásica. Es una de las herramientas más sencillas y más efectivas para atascos leves o moderados.
1. Llena el lavabo con unos centímetros de agua (suficiente para que la ventosa quede cubierta).
2. Tapa el rebosadero del lavabo con un trapo húmedo. Esto es importante: si no lo tapas, la presión que crees con la ventosa escapará por ahí y no llegará hasta el atasco.
3. Coloca la ventosa sobre el desagüe y presiona hacia abajo con fuerza, haciendo movimientos de bombeo rápidos hacia arriba y hacia abajo durante 15 o 20 segundos.
4. Retira la ventosa y comprueba si el agua empieza a bajar. Si no, repite el proceso dos o tres veces.
Si el atasco cede, verás cómo el agua empieza a bajar con normalidad. En ese caso, deja correr el grifo durante un minuto más para arrastrar los restos hacia la tubería.
Método 3: agua caliente con bicarbonato y vinagre
Este método casero funciona bien para atascos formados por acumulaciones de jabón y grasa. No es tan potente como la ventosa o la limpieza manual, pero puede ser suficiente para atascos incipientes.
1. Echa media taza de bicarbonato de sodio directamente por el desagüe.
2. A continuación, vierte media taza de vinagre blanco. Verás que la mezcla burbujea; eso es normal.
3. Tapa el desagüe con el tapón o con un trapo y espera 20 o 30 minutos.
4. Vierte agua muy caliente (sin llegar a hervir si las tuberías son de PVC, porque el agua hirviendo puede dañarlas) para arrastrar los restos.
Si el atasco es leve, con este método puede ser suficiente. Si el problema persiste, pasa al siguiente método.
Método 4: varilla o espiral de fontanero
Cuando el atasco está más lejos del sifón, en la tubería de la pared, la ventosa y el bicarbonato no llegan. En ese caso necesitas una varilla de desatasco, también llamada espiral o sonda de fontanero. Son baratas y se venden en cualquier ferretería.
1. Introduce la varilla por el desagüe o por el sifón desmontado y hazla girar a medida que la introduces para que vaya avanzando por la curva de la tubería.
2. Cuando notes resistencia, has llegado al atasco. Sigue girando y empujando para romperlo o para engancharlo y sacarlo hacia fuera.
3. Retira la varilla poco a poco y limpia los restos que haya arrastrado.
4. Deja correr agua caliente durante un par de minutos para limpiar el tramo.
Lo que no debes hacer
Hay algunas cosas que la gente suele hacer cuando tiene el lavabo atascado que pueden empeorar la situación o dañar las tuberías:
➡️ No uses sosa cáustica si tienes tuberías antiguas de plomo o hierro: puede corroerlas y provocar fugas. Tampoco uses agua hirviendo si las tuberías son de PVC.
➡️ No mezcles productos químicos: combinar lejía y amoniaco, por ejemplo, genera gases tóxicos.
➡️ No lo dejes para otro día: un atasco pequeño es fácil de resolver. Si lo dejas crecer, puede acabar siendo un problema que requiera una máquina profesional.
¿Cuándo llamar a un profesional?
Si has probado dos o tres de los métodos anteriores y el lavabo sigue sin desaguar bien, es hora de llamar a un profesional. Puede que el atasco esté más adentro en la red de saneamiento, en la arqueta o en la bajante general, y en ese caso ya no es algo que se resuelva con una ventosa.
También te recomendamos llamar si el problema se repite con mucha frecuencia aunque lo soluciones temporalmente. Eso puede indicar que hay un problema estructural en la tubería (raíces, sedimentos acumulados, pendiente incorrecta...) que conviene revisar antes de que vaya a más.
En Desatascos Pociten atendemos urgencias de desatasco las 24 horas en Madrid y alrededores. Si el atasco no cede, llámanos y en menos de una hora estamos en tu puerta.







