Separador de Hidrocarburos: Qué Es y Cómo Se Mantiene
Cómo funciona, dónde hace falta y qué mantenimiento exige para no acabar en sanción
Un separador saturado no avisa: sigue pareciendo que funciona mientras deja pasar al colector justo lo que debía retener.
Un separador de hidrocarburos es un depósito que se instala antes del punto de vertido a la red de saneamiento y que retiene los aceites, las grasas minerales y los combustibles que arrastra el agua, además de los lodos y las arenas que van con ella.
Su función es sencilla de enunciar y fácil de descuidar: impedir que lo que se derrama en un taller, una gasolinera o la rampa de un garaje acabe en el colector municipal y, desde ahí, en el cauce.
Cómo funciona
El mecanismo no tiene nada de electrónico. Aprovecha dos propiedades físicas de los hidrocarburos: son menos densos que el agua y no se mezclan con ella.
El agua entra en el depósito y se frena. Al perder velocidad ocurren dos cosas a la vez: las arenas y los lodos, más pesados, caen al fondo; los hidrocarburos, más ligeros, suben y quedan flotando en la superficie. El agua ya limpia se extrae de la franja intermedia y sale hacia el colector.
Los equipos habituales combinan varias etapas:
- Arqueta desarenadora. Retiene la arena, la grava y los sólidos gruesos antes de que lleguen al separador. Puede ir integrada o separada.
- Cámara de separación. Donde ocurre la decantación y la flotación descritas.
- Filtro coalescente, en los modelos de mayor rendimiento. Obliga a las gotitas de aceite dispersas a unirse entre sí hasta formar gotas grandes que ya suben solas. Es lo que permite alcanzar niveles de vertido más exigentes.
- Obturador automático o válvula de cierre. Flota sobre el agua y, cuando la capa de hidrocarburos alcanza el límite, cierra la salida para que no pasen al colector. Es el seguro del sistema.
Dónde hace falta
Se exige allí donde el agua que llega al saneamiento puede arrastrar combustible o aceite:
- Estaciones de servicio y zonas de repostaje.
- Talleres mecánicos, concesionarios y zonas de mantenimiento de flota.
- Túneles y áreas de lavado de vehículos.
- Parkings y garajes a partir de cierta superficie o número de plazas.
- Naves industriales con manipulación de aceites o maquinaria.
- Zonas de carga y descarga y superficies pavimentadas expuestas a derrames.
Cuál se exige en cada caso, con qué rendimiento y con qué límites de vertido, lo fijan la ordenanza municipal de vertidos y la autorización de vertido de cada instalación. No es un criterio único a nivel nacional, así que el documento a consultar es siempre el de tu municipio y el de tu autorización.
El mantenimiento, que es donde falla todo
Un separador de hidrocarburos no avisa cuando deja de funcionar. Sigue teniendo el mismo aspecto por fuera mientras por dentro ya no separa nada, y por eso el mantenimiento es programado o no existe.
Revisión semestral para comprobar el espesor de la capa de hidrocarburos acumulada, el nivel de lodos en el fondo, el estado del filtro coalescente si lo lleva y que el obturador flota y cierra como debe.
Vaciado al menos anual, y con más frecuencia según el uso: un lavadero o un taller con mucha rotación pueden necesitar vaciados trimestrales. El criterio técnico habitual es intervenir cuando los hidrocarburos alcanzan en torno al 80 % de la capacidad de almacenamiento prevista, o cuando los lodos ocupan la mitad del fondo del desarenador.
La limpieza se hace con camión cuba: se aspira el contenido, se limpian las paredes a presión, se revisan los elementos internos y se repone el agua para que el separador quede operativo desde el primer vertido.
El residuo: documentación o no ha pasado nada
Esta es la parte que diferencia un mantenimiento hecho de uno aparente. El contenido de un separador de hidrocarburos está clasificado como residuo peligroso, así que no puede retirarlo cualquiera ni verterse en cualquier sitio.
La retirada, el transporte y el tratamiento tienen que hacerlos gestores autorizados, y cada operación genera documentación de trazabilidad. Esos justificantes son la prueba de que la instalación cumple: en una inspección, un separador impecable sin papeles vale lo mismo que un separador sucio.
Guarda los documentos de cada vaciado con el resto de la documentación ambiental de la instalación. Forman parte del mantenimiento tanto como el propio vaciado.
Qué pasa si se descuida
Cuando el separador se satura, la capa de hidrocarburos deja de tener espacio y el equipo empieza a dejar pasar al colector justo lo que debía retener. Si el obturador está bloqueado o mal mantenido, ni siquiera actúa el cierre de seguridad.
Las consecuencias son de tres tipos: el incumplimiento de la autorización de vertido, con su régimen sancionador; la responsabilidad por la contaminación causada aguas abajo; y, mucho más prosaico, los atascos que provoca el propio arrastre de grasas y lodos en la red interior de la instalación.
Separador de hidrocarburos y separador de grasas
Se confunden a menudo y no son intercambiables.
El separador de grasas trata grasas orgánicas de origen alimentario y su sitio son las cocinas industriales, los restaurantes y los obradores. Su residuo no es peligroso y su mantenimiento es otro. Lo tratamos en la arqueta separadora de grasas.
El separador de hidrocarburos trata grasas minerales, aceites y derivados del petróleo, y genera residuo peligroso. El principio físico se parece, pero el diseño, la normativa y la gestión del residuo no tienen nada que ver.
Instalar uno donde tocaba el otro es un error que solo se descubre en la inspección.
Mantenimiento en Madrid
En Pociten hacemos limpieza y vaciado de separadores de hidrocarburos, desarenadores y separadores de grasas en talleres, estaciones de servicio, parkings y naves de Madrid y toda la Comunidad, con camión cuba, limpieza a presión de las paredes y gestión del residuo mediante gestor autorizado con su documentación correspondiente.
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