¿Qué Es un Albañal?
El tramo de tubería que conecta tu edificio con la alcantarilla
El albañal es el tramo más corto de toda la red y el que más problemas da: es donde el saneamiento privado se encuentra con el público.
Un albañal es el tramo de tubería que lleva las aguas residuales desde un edificio, una arqueta o un imbornal hasta la alcantarilla pública. Es la última pieza del saneamiento privado: a partir de su extremo, el agua ya es problema del municipio.
Es una palabra antigua que sigue viva en la documentación técnica, en las ordenanzas municipales y en el lenguaje de obra. Si un pocero o un técnico municipal te habla del albañal, se refiere a ese tubo enterrado que sale de tu parcela y se enchufa a la red de la calle.
Albañal, colector y acometida: quién es quién
Los tres términos se mezclan constantemente, y la confusión no es inocente: determina quién paga cuando algo se rompe.
El colector es la tubería que recoge y agrupa dentro de la parcela lo que le llega de las distintas bajantes. Va normalmente enterrado bajo la solera o colgado del techo del sótano, y recorre el edificio de un extremo a otro.
El albañal es lo que sale de ahí: el tramo que atraviesa lo que queda de parcela y llega hasta la alcantarilla.
La acometida es el nombre administrativo de esa conexión con la red municipal. Designa el enganche, no el tubo. Por eso en la práctica albañal y acometida acaban usándose como sinónimos: uno es la tubería y el otro el punto donde entrega el agua.
Si quieres el mapa completo de la red, lo explicamos en qué es el alcantarillado y en qué es un colector de saneamiento.
De qué se compone
Un albañal completo no es solo tubo:
- La arqueta de arranque, que da acceso al inicio del tramo para inspeccionarlo y limpiarlo. En instalaciones bien resueltas es una arqueta sifónica que además corta el paso de los olores.
- El tubo propiamente dicho, enterrado y con la pendiente calculada.
- La arqueta de registro final o arqueta de acometida, ya cerca del límite de la parcela, que es el último punto accesible antes de la red pública.
Sin arquetas en los extremos, cualquier intervención implica excavar. Esa es la diferencia entre resolver un atasco en dos horas o en dos días.
La pendiente: el detalle que lo decide todo
Un albañal no funciona por presión, funciona por gravedad. Y para que la gravedad arrastre lo que tiene que arrastrar, la pendiente tiene que estar en un rango bastante estrecho: entre el 1,5 % y el 3 %, con un mínimo del 1 %.
Lo interesante es que fallar por exceso es tan malo como fallar por defecto.
Con poca pendiente, el agua avanza despacio y no tiene fuerza para llevarse los sólidos, que se depositan en el fondo. Cada descarga añade un poco más y el tapón crece hasta cerrar el paso.
Con demasiada pendiente, el agua corre tan rápido que se adelanta a la parte sólida y la deja atrás, sobre el tubo seco. El resultado es el mismo, y suele sorprender a quien da por hecho que cuanta más caída, mejor.
Por eso, cuando un atasco vuelve siempre al mismo punto por mucho que se limpie, lo primero que hay que sospechar no es la suciedad: es la pendiente.
Por qué se atasca
Estas son las causas por orden de frecuencia:
- Sedimentos y grasa. La grasa de cocina se enfría, se pega a las paredes y va reduciendo la sección útil del tubo. Es un proceso de años que no da síntomas hasta que casi no queda hueco.
- Raíces. Los árboles buscan el agua y la encuentran: entran por una junta abierta y crecen dentro formando una malla que retiene todo lo que pasa. Es la causa dominante en chalés y parcelas con jardín.
- Pendiente incorrecta, ya sea de origen o por asentamiento posterior del terreno.
- Tramo hundido o roto. Habitual en albañales antiguos de hormigón o fibrocemento, donde el material se degrada y la tubería cede.
- Toallitas y objetos. Lo que se tira por el inodoro llega hasta aquí, y aquí es donde se queda.
Cómo se diagnostica
La única forma fiable de saber qué pasa dentro de un albañal es mirarlo. Una inspección con cámara recorre el tramo y devuelve un vídeo con la localización exacta del problema y a qué profundidad está.
Merece la pena antes de gastar en limpiezas repetidas, porque distingue entre lo que se resuelve con una limpieza y lo que no. Un tapón de grasa sale con presión. Un tramo hundido o una raíz gruesa no salen con nada vertido desde arriba: hay que fresar, encamisar o abrir.
Cómo se limpia y se repara
Para la suciedad acumulada se usa hidrojet de alta presión, que arrastra sedimento y grasa de las paredes y devuelve al tubo su sección original. Es la intervención habitual y la más barata.
Para las raíces, fresado mecánico con un cabezal rotativo que las corta desde dentro, seguido de limpieza a presión.
Cuando el tubo ha quedado dañado —juntas abiertas, fisuras, tramos deformados—, la opción que evita levantar el jardín o la acera es el encamisado sin obra: se introduce una manga impregnada en resina que cura dentro y forma una tubería nueva dentro de la vieja, sin juntas por las que puedan volver a entrar las raíces.
Solo cuando el albañal está colapsado o hundido en un tramo largo hace falta abrir zanja y sustituirlo, que es lo que entra dentro de las obras de pocería.
Quién paga: el punto que conviene aclarar antes
Esta es la pregunta que aparece siempre y la que más dinero mueve.
El tramo desde el edificio hasta el límite de la parcela es privado. Lo paga el propietario, o la comunidad si da servicio a varias viviendas.
A partir de ahí, ya en la vía pública, la conservación corresponde al ayuntamiento o a la empresa municipal de saneamiento.
Dónde está exactamente esa frontera lo fija la ordenanza municipal de cada localidad, y no siempre coincide con la línea de fachada ni con el bordillo. Antes de asumir una factura por un atasco que está bajo la acera, merece la pena comprobarlo: hay casos en los que la reparación no le toca a la comunidad, y nadie lo reclama porque nadie lo comprueba.
En una comunidad de vecinos, además, el albañal es elemento común, así que su mantenimiento es gasto ordinario. Lo tratamos junto al resto de la red en el mantenimiento de arquetas en comunidades.
Cómo saber si tu problema está en el albañal
La señal característica es que falla más de un desagüe a la vez y que el agua sale por el punto más bajo de la instalación: un sumidero de garaje, un plato de ducha en planta baja, una arqueta que rebosa en el patio.
Si solo va mal un desagüe, el atasco está antes, en la derivación o en el sifón, y se resuelve desde dentro de la vivienda. Si van mal varios, el problema es aguas abajo y el albañal es el sospechoso principal. El caso típico está descrito en por qué sale agua por la ducha cuando uso la lavadora.
En Pociten limpiamos, inspeccionamos y reparamos albañales y acometidas en Madrid, con cámara para localizar el problema y encamisado cuando el tubo ya no aguanta otra limpieza. Si el tuyo da problemas repetidos, escríbenos y lo miramos antes de que acabe en obra.
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