Cómo limpiar el inodoro: el fondo, el borde y la cal
La mancha del fondo no es suciedad, es cal, y por eso la lejía no la quita por mucho que insistas
Con el agua de Madrid, un inodoro sin descalcificar acumula en un año una costra donde se agarra todo. Limpiar más fuerte no sirve: hay que disolver la cal, y para eso el producto tiene que tocarla sin agua de por medio.
La mancha del fondo no es suciedad
Casi todo el mundo la ataca mal. Se echa lejía, se frota, se deja toda la noche, y al día siguiente el cerco marrón del fondo del WC sigue exactamente igual. La conclusión habitual es que hace falta un producto más fuerte, y no: hace falta uno distinto.
Esa mancha es cal. El agua de Madrid es dura, y donde el agua se queda quieta durante horas (el fondo de la taza, justo en la línea del sifón) va depositando carbonato cálcico en capas finas. Esa costra es porosa y rugosa, así que atrapa óxido, restos orgánicos y hierro del agua, y se va tiñendo de amarillo, luego marrón y al final casi negro.
La lejía blanquea materia orgánica y desinfecta, pero no disuelve cal. Puedes aclarar un poco el color de lo que está encima; la costra se queda. Para eso hace falta ácido.
Antes de nada: baja el nivel del agua
Este es el paso que cambia el resultado, y casi ningún consejo lo menciona.
Si echas el producto con la taza llena, se diluye en tres o cuatro litros de agua y llega al fondo convertido en casi nada. Da igual lo bueno que sea. Hay que dejar la mancha al aire para que el producto la toque directamente.
Cómo se hace, en dos minutos:
- Cierra la llave de paso de la cisterna, la que hay a un lado, girándola en sentido horario.
- Tira de la cadena y deja que se vacíe. La cisterna ya no se rellena.
- Con la escobilla, empuja el agua que queda en la taza hacia el sifón con dos o tres movimientos rápidos. El nivel bajará hasta dejar el fondo casi seco.
- Ahora sí, aplica el producto.
Al terminar, abre la llave y tira de la cadena un par de veces para aclarar.
Qué producto usar en cada mancha
| Qué ves | Qué es | Con qué se quita |
|---|---|---|
| Cerco marrón o negro en el fondo | Cal teñida | Descalcificante ácido, salfumán rebajado o vinagre caliente |
| Manchas amarillentas generalizadas | Orina y materia orgánica | Lejía o gel de inodoro |
| Anillo negro bajo el borde | Moho y bacterias en los orificios | Gel de inodoro con boquilla curva y cepillo |
| Superficie áspera al tacto | Cal incipiente | Vinagre semanal como mantenimiento |
| Manchas verdosas o azuladas | Cobre de la instalación | Descalcificante ácido |
Con el fondo ya descubierto, aplica el ácido directamente sobre la mancha, no en el agua. Media hora basta para la cal reciente; para una costra de años, déjalo toda la noche y repite al día siguiente. Después, cepillo o escobilla de cerdas duras.
Si tras dos aplicaciones queda una capa dura, es el momento de la piedra pómez sanitaria, siempre mojada y sin hacer fuerza. Es lo último de la lista porque sobre esmalte ya desgastado deja microrrayas donde la suciedad se agarrará antes la próxima vez.
El borde es donde de verdad está lo sucio
La parte de abajo del borde, la que no se ve sin agacharse, es el punto más sucio de un inodoro y el que casi nadie limpia. Ahí están los orificios por donde sale el agua de la descarga, siempre húmedos y sin luz, que es exactamente lo que necesita el moho.
Aplica el gel apuntando hacia arriba con la boquilla curva, recorriendo todo el perímetro. Media hora de espera y luego un cepillo de dientes viejo por los orificios uno a uno. Es tedioso la primera vez y rápido las siguientes.
Si notas que la descarga baja torcida, con más caudal por un lado, es que hay orificios cegados por la cal. Ese mismo descalcificante los abre, y de paso mejora el arrastre de la taza.
Lo que no debes mezclar nunca
- Lejía con vinagre, salfumán o cualquier limpiador ácido. Libera cloro gaseoso. Un baño pequeño con la puerta cerrada es el peor escenario posible.
- Lejía con amoniaco. Genera cloraminas, igual de tóxicas.
- Dos desatascadores o limpiadores distintos, uno detrás de otro. No sabes lo que llevan.
Si ya has usado un producto y quieres cambiar a otro, tira de la cadena varias veces, ventila y espera. No cuesta nada y es la diferencia entre limpiar el baño y acabar mareado en el pasillo.
Por qué se vuelve a manchar tan rápido
Si limpias a fondo y al mes está igual, mira estas tres cosas antes de comprar otro producto.
La cal del agua. En buena parte de Madrid la dureza es alta y no hay producto que lo evite: solo lo retrasa un mantenimiento semanal con vinagre.
El esmalte desgastado. Un inodoro muy viejo o muy frotado con abrasivos tiene la superficie microrrugosa. Ahí la suciedad se agarra en días. Cuando llega a ese punto, sustituir la taza sale más rentable que seguir peleándose con ella.
La descarga insuficiente. Si la cisterna no suelta agua suficiente o los orificios del borde están cegados, la taza no se lava bien en cada uso. Aquí el problema no es de limpieza sino de mecanismo, y lo tratamos en por qué la cisterna del inodoro pierde agua.
Limpieza y atascos no son lo mismo
Merece la pena separarlo, porque nos llaman bastante por confundirlo. Un inodoro sucio es un problema estético. Un inodoro que traga mal es otra cosa y no se arregla con productos de limpieza.
Si el agua sube y baja despacio, si hace glugluteo o si el papel se queda dando vueltas, hay una obstrucción en el sifón de la taza o más abajo. Los productos ahí no ayudan: se quedan encima del tapón atacando la instalación. Lo que toca está en cómo desatascar un WC muy atascado y, si el tapón es de papel, en WC atascado por papel.
Y si además huele a alcantarilla cuando el inodoro está limpio, el problema no está en la taza sino en el cierre hidráulico o en la ventilación de la bajante: lo explicamos en por qué el baño huele mal.
Rutina que funciona
Una vez por semana, gel de inodoro bajo el borde y escobilla. Cinco minutos.
Una vez al mes, medio litro de vinagre caliente por la noche con el nivel del agua bajado. Es lo que evita que la cal llegue a formar costra, y es mucho más fácil que quitarla después.
Dos veces al año, descalcificante ácido a fondo, incluidos los orificios del borde.
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